PANAMÁ, 1RO. DE SEPTIEMBRE DE 2026.

La tecnología se ha convertido en una pieza fundamental de la competitividad empresarial, pero invertir más no necesariamente significa avanzar más rápido. La diferencia está en entender qué necesita realmente el negocio, qué procesos vale la pena transformar y dónde la tecnología puede generar un impacto medible.

En esta edición de C-Tech Member, conversamos con Alejandro Oses, CEO de Rootstack, sobre el papel que juega hoy el desarrollo de software en el crecimiento de las empresas, las señales que indican cuándo una solución genérica dejó de ser suficiente y los errores que pueden convertir una inversión tecnológica en un gasto sin retorno.

También exploramos cómo la inteligencia artificial está cambiando las prioridades de inversión y qué deberían evaluar los líderes antes de aprobar su próximo gran proyecto tecnológico.

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C-Tech Member | Alejandro Oses

CEO – Rootstack

CAPATEC (C): ¿Qué papel juega hoy el desarrollo de software en el crecimiento y la competitividad de una empresa, independientemente de su tamaño o sector?

Alejandro Oses (AO): Hace quince años el software era el área que apoyaba al negocio desde atrás. Eso ya cambió. Hoy casi todo lo que hace una empresa pasa por algún sistema, y qué tan bien esté armado ese sistema define qué tan rápido te puedes mover. Si un banco te abre una cuenta en cinco minutos desde el celular y el otro se tarda tres días, esa ventaja se construyó con software.

Aclaro algo porque a veces se entiende mal. Ser competitivo hoy tiene que ver con poder cambiar rápido. La empresa que ajusta un producto, un precio o un flujo de aprobación en dos semanas le gana a la que necesita seis meses. Y esa velocidad depende casi por completo de cómo tengas montada tu tecnología volviéndote más rápido, más eficiente y generando un grupo de soluciones que son un valor agregado para los clientes y tu operación interna.

Esto aplica a cualquier tamaño, aunque de forma distinta. Una empresa de treinta personas probablemente no debería desarrollar su propio ERP, ya que la inversión y el esfuerzo requeridos difícilmente se justificarían frente a las soluciones disponibles en el mercado. Pero sí le conviene tener control sobre el pedazo que la hace distinta a las demás. Todo lo otro lo compra y lo integra. Nosotros trabajamos con compañías medianas y con bancos grandes, y al final la conversación siempre termina en lo mismo: que puedes customizar, dónde te vas a diferenciar y dónde solo necesitas que las cosas funcionen, al final del día adoptar un software no solo es ver requerimientos del hoy sino en que puede pasar en el futuro para no quedarte corto y poder escalar.


C: ¿Cuáles son las principales señales que indican que una empresa necesita invertir en una solución tecnológica propia en lugar de seguir utilizando herramientas genéricas?

AO: La señal más común son los Excel paralelos. La empresa compró una herramienta, pero la gente saca la información, la trabaja aparte y después la vuelve a meter. Cuando ves eso, la herramienta se queda corta. Pasa igual con los grupos de WhatsApp que terminan funcionando como sistema de aprobaciones o de seguimiento de proyectos. La gente busca por dónde salir cuando el sistema no le resuelve.

Otra señal es cuando empiezas a cambiar tu forma de trabajar para acomodarse al software. Si tu proceso de crédito, de suscripción o de despacho es algo que armaste durante años y te dio ventaja, y la herramienta te obliga a hacerlo de otro modo sin poder que tu proceso sea igual o mejor a lo actual, entonces estás pagando por algo que no se acomoda a ti y como vayas a mutar con el software en el tiempo.

También hay que mirar el tema de los datos. Si no puedes integrar con otros sistemas, si no puedes sacar tu información sin pedirle permiso al proveedor, ahí tienes un problema. En sectores regulados eso además se te convierte en un dolor de cabeza con auditoría.

Y una más aburrida pero muy real: cuando la factura de licencias por usuario crece más rápido que el negocio. He visto empresas pagando cifras anuales que en tres años habrían financiado dos veces una solución hecha a la medida.

Sin embargo no todo se construye, si el proceso no te diferencia y ya existe algo que cumple todas tus expectativas y tienes opción a customizar, cómpralo. A estas alturas nadie debería estar desarrollando su propia nómina o su propia contabilidad.

C: Desde una perspectiva de negocio, ¿Qué errores suelen cometer las empresas cuando deciden invertir en desarrollo de software o iniciar un proceso de transformación digital?

AO: El error más caro es empezar por la tecnología. Me llegan reuniones que arrancan con “necesitamos una app” o últimamente con “necesitamos IA”, y cuando preguntas qué número de la empresa se va a mover con eso, no hay respuesta. Si no tienes claro qué estás tratando de arreglar, ninguna herramienta te lo va a arreglar.

El segundo es pensar que el software es una compra. La gente lo ve como un proyecto que arranca, se entrega y se acabó. El software nunca se termina. Cambia la regulación, cambia el producto, sale un canal nuevo. Si no presupuestamos la evolución, en año y medio vas a tener un sistema recién hecho que ya se siente viejo.

También pasa mucho que la gente digitaliza el desorden. Agarran un proceso manual que ya venía malo y hacen una copia digital exacta de ese proceso malo. Ahora corre más rápido, pero sigue estando mal.

Y hay dos cosas que siempre salen más grandes de lo que parecían: las integraciones con lo que ya existe, y lograr que la gente use la herramienta. Construir el software muchas veces es la mitad del trabajo. La otra mitad es que la gente use el software.

También un tema típico es comprar por el precio más bajo, eso normalmente se termina pagando dos veces, hay muchas variables al momento de tomar una decisión con un software: arquitectura, tecnologías, componentes, seguridad, etc.

C: Con el auge de la inteligencia artificial y la automatización, ¿Cómo están cambiando las prioridades de inversión tecnológica de las empresas y dónde ves las mayores oportunidades?

AO: Lo que más he notado en el último año es que la IA salió del presupuesto de innovación y se pasó al presupuesto de operación. Antes te llamaban para hacer un piloto, hoy la pregunta es cómo lo pongo en producción, con seguridad, con trazabilidad y con algo que pueda gestionar el equipo de IT.

Sobre dónde están las oportunidades, voy a decir algo que no es lo popular. Todo el mundo se emociona con el chatbot de cara al cliente, y ahí es donde menos retorno he visto y donde más riesgo hay ya que hay que controlar muy bien el prompting y respuestas de la IA, a menos que sea un chatbot más informal. Lo que sí está funcionando está atrás, en el back office. Conciliaciones, lectura y clasificación de documentos, onboarding, KYC, mesas de servicio interno, apoyo a los equipos de operaciones. Son procesos aburridos, con mucho volumen y mucho reproceso manual, y el ahorro se puede medir de manera muy inmediata.

El requisito para todo esto es tener la casa ordenada en datos. Si tu información está duplicada, regada y sin dueño, lo que vas a conseguir son respuestas malas más rápido.

C: ¿Qué debería evaluar un empresario o directivo antes de aprobar una inversión importante en tecnología para asegurarse de que realmente genere eficiencia, crecimiento o retorno para el negocio?

AO: Lo más importante a evaluar en una inversión de tecnología es que va a aportar al negocio y como el business case tiene sentido a corto mediano y largo plazo, muchas compañías toman decisiones sin un business case, aparte la parte de inversión va de la mano del tipo de solución que van a adoptar, ejemplo si un software cuesta mucho dinero mensual pero es el core de la compañía para operar y ser más eficiente, porque no invertir?

Después miraría el costo total a tres años y no el precio de la propuesta. Licencias, infraestructura, soporte, lo que va a costar mantenerlo vivo. Casi siempre el número real queda bastante lejos de la cotización.

Preguntaría quién lo va a mantener. Si la respuesta depende de una sola persona o de un solo proveedor sin salida, eso es un riesgo del negocio y hay que tratarlo como tal.

Otra cosa que siempre recomiendo es pedir que el proyecto se entregue por partes. Si te dicen que en catorce meses ves el primer resultado, eso es una apuesta. Deberías poder ver algo funcionando con usuarios reales dentro de los primeros noventa días, aunque sea chiquito.

Sobre el proveedor, pide referencias que puedas llamar tú mismo y conoce a la gente que va a estar en tu proyecto, no solo al equipo comercial.

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Desde CAPATEC agradecemos a Alejandro Oses por compartir su visión sobre cómo tomar mejores decisiones de inversión tecnológica y entender el desarrollo de software como una herramienta para generar eficiencia, diferenciación y crecimiento.

C-Tech Member continuará destacando a líderes de nuestra comunidad que están impulsando conversaciones clave sobre tecnología, innovación y desarrollo para Panamá.

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